¿Por salud o estética?
En esta aventura, lo importante no es dejar de comer, ni desgastarse en el gimnasio…
¿Por qué comenzar con esto si la mayor parte de mi vida he comido de todo: pasteles, chocolates, refrescos por litros, hamburguesas, pizzas, papas… y una larga lista de comida no muy recomendado, o al menos no en grandes cantidades?
Me llegaba a comer una torta cubana, de esas gigantes, yo solo. Salchicha, jamón, pollo, pierna y un chingo de cosas más como ingredientes. Llena de grasa. Una rebanada de jitomate, rodajas de cebolla y unos cuantos trocitos de aguacate, eso era lo único “saludable”.
También podía comerme una rebanada completa de pastel de chocolate trufa, o de tres leches, o de fresa y duraznos. También unos plátanos fritos, con toda y su crema y Lechera (leche condensada). Comía de dos a tres hamburguesas en un mismo día. O unas 7 rebanadas de pizza. Papas grandes y refresco.

Y a pesar de ser siempre una persona con obesidad, llegó un momento —luego de un periodo de depresión— en el que logré reducir alrededor de tres tallas, al pasar del 42 al 38 (incluso, llegué a usar pantalones talla 36), pero mis malas hábitos alimenticios provocó que volviera a subir y recuperar esas tallas.
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Sin embargo, a principios de año estuve enfermo de gripe. Uno, dos y tres doctores, y no podía mejorar mi salud. Pero de ello, dos de tres coincidieron en algo: para estar mejor tenía que bajar de peso y controlar mi presión arterial, el cual en esos días estaba en 120/170 (más o menos).
Es por ello, que más que de manera estética, esto se trata de estar mejor de salud. Puesto que también llegaba el momento en que no podía subir las escaleras del Metro sin sofocarme, caminar varios metros ya era una tortura (aunque me gusta hacerlo). Ya ni de correr hablamos…

Por otro lado, también se debe reconocer que se es un suplicio conseguir ropa extra (extra, extra) grande. Solo en grandes almacenes, como Suburbia, se podría conseguir algo decente, y cuyos costos no son tan económicos. También es que haya una gran variedad, mucho menos de estilos.
Y si bien, hoy en día se habla de aceptarse tal y como somos, también es importante reconocer que la apariencia importa, más allá de la actitud que se asuma en la vida. Y no solo para conseguir pareja (o agradarle más), sino también para ser considerado un candidato aceptable a un puesto laboral deseado.
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Con ello en mente, comienzo este viaje. Esta aventura en donde lo importante no es dejar de comer, ni desgastarse en el gimnasio. Tampoco se trata de consultar dietas de internet ni arriesgar la poca salud que me queda con pastillas milagrosas.
Algo importante… también se tratará de buscar formas económicas de ser saludables. Y sobre todo contar con el apoyo de todos los que me rodean, como mi niño hermoso —Oscar 😉 <3— y especialistas que se consultarán. Dietistas, personal trainer, entre otros.
Pero en fin, así comienza El Diario de un gordo [¡Ojo! Hay muchos blogs que utilizan títulos parecidos, pero que es contrario al objetivo de este, pues se encargan de brindar información de puntos donde se puede comer rico].